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lunes, 11 de noviembre de 2013

El Poder de las Conversaciones


Frecuentemente en los talleres que facilito suelo hacer la siguiente pregunta: “¿Qué actividades realizan diariamente en su trabajo?” Algunas respuestas que recibo son: planificar, enviar mails, realizar informes, coordinar acciones con mi equipo, negociar, delegar, vender, atender al público, hablar por teléfono, etc. Si lo llevamos al ámbito de las relaciones personales, probablemente podemos decir que conversamos con nuestra pareja, hijos, amigos, planeamos salidas, vacaciones, establecemos compromisos, discutimos, nos amigamos, etc. Cada uno de nosotros tenemos sueños, nos ponemos metas, pensamos cómo llevarlas a cabo, etc. La lista de cosas que realizamos todos los días puede ser interminable. La pregunta es

¿Qué tienen en común todas estas actividades? Que todas ellas ocurren en conversaciones que mantenemos con nosotros mismos o con otras personas. Cuando mantenemos conversaciones con nosotros mismos solemos decir que estamos pensando.
Si lo vemos desde esta perspectiva, casi todo el tiempo estamos en algún tipo de conversación, y esas conversaciones determinan los resultados que tenemos en nuestra vida. Es decir, nuestras conversaciones tienen el poder de determinar nuestros resultados futuros, nuestra manera relacionarnos con nuestro pasado y de vivir el presente.

Julio Olalla, uno de los referentes a nivel mundial del Coaching Ontológico  dice que gran parte de los problemas de efectividad y sufrimiento que enfrentamos en el mundo actual (de las organizaciones y en la vida personal) está relacionado con incompetencias que presentamos en la forma de conversar y relacionarnos con otros... Muchas personas sufren por su incapacidad de ser escuchados, por su dificultad para reclamar o su dificultad para reconocer el trabajo de otros.  

Cabe preguntarnos entonces: si nuestras conversaciones son tan relevantes en nuestra vida ¿habrá alguna forma de aprender a conversar más efectivamente? ¿Habrá algún conocimiento o herramienta que nos permita mejorar los resultados que generamos con nuestras conversaciones? La respuesta es afirmativa. Desde el Coaching Ontológico a ese conjunto de herramientas o conocimientos los llamamos “Competencias Conversacionales”. Algunas de ellas son: saber escuchar de manera efectiva, poder distinguir entre los hechos y las interpretaciones que hacemos sobre los mismos, realizar pedidos, ofertas y establecer compromisos de manera competente, hacer reclamos y disculpas productivas, tener la capacidad de emitir juicios fundados, aprender a hacer declaraciones poderosas, aprender a gestionar nuestras emociones de manera asertiva, etc.

Todos aprendimos a conversar y comunicarnos, pero no todos aprendieron a hacerlo de manera competente. La competencia conversacional se aprende. El lenguaje tiene el poder de crear nuevas realidades. Cuanto más conscientes seamos del poder del lenguaje, mayores serán las posibilidades de crear la vida que deseamos, porque aprenderemos a usar las conversaciones a nuestro favor.
Como dice Humberto Maturana, biólogo chileno y otro de los referentes del Coaching Ontológico: “Todo quehacer humano ocurre en el conversar. Cambiemos nuestras conversaciones y haremos un mundo distinto”.

Personalmente, estas competencias me sirvieron para concertar mis sueños en distintas áreas de mi vida. Mejoré mis resultados a nivel profesional, declarando en primer lugar lo que quería y utilizando las competencias conversacionales para hacer que las cosas pasen. También me sirvieron para crear una relación de pareja feliz y armoniosa con mi esposo, donde podemos escucharnos y aceptarnos, reconociendo que somos seres diferentes y legitimando esas diferencias. Y fundamentalmente estas competencias me sirvieron para crear una relación conmigo misma, en la que me reconozco como un ser creador de mi propia realidad, y la principal herramienta con la que cuento es el poder de las palabras.

Pía Andújar
Escuela de Coaching Profesional
www.coachingescuela.com.ar

viernes, 8 de marzo de 2013

El Poder de las Declaraciones


“Voy a conseguir un nuevo trabajo”, “Empezaré a alimentarme de forma saludable”, “Dejaré de fumar”, “A partir de hoy declaro un cambio en mi vida”...Todas estas frases, y muchas otras, son declaraciones que nos abren un mundo de posibilidades, si actuamos coherentemente con lo declarado.

La palabra tiene poder. Lo que nos decimos a nosotros mismos, lo que les decimos a los otros, influye en nuestros resultados.

Al declarar algo, estoy generando el contexto para que eso ocurra. Pero no basta sólo con declararlo, es indispensable sostener lo que digo con acciones concretas. De lo contrario, sólo será una simple expresión de deseo que no conducirá a nada. Este punto es muy importante. ¿Cuántas veces escuchamos personas que dicen “Me encantaría lograr X” y cuando les preguntas qué están haciendo para conseguirlo, sus respuestas dejan mucho que desear?

A veces creemos que ya hicimos todo lo era posible hacer, a veces no vemos más posibilidades...Es ahí cuando otras personas se convierten en una posibilidad para nosotros. Otra persona puede tener una mirada diferente, puede mostrarnos cosas que nosotros no estamos viendo, puede darnos consejos, hacernos sugerencias, críticas constructivas, etc. Para eso, basta que declaremos “Voy a pedir ayuda” y luego actuemos en coherencia con lo declarado.

También es importante fijarnos a quién le pedimos ayuda. Esta persona tiene que tener una mirada diferente a la nuestra, más amplia, más competente, de manera de ayudarnos a ver posibilidades donde nosotros hoy no las vemos. También podemos recurrir a libros, cursos, videos, instituciones, etc. que nos ayuden a ampliar nuestra manera de ver las cosas.

Otro punto a tener en cuenta es que también existen declaraciones que nos cierran posibilidades: “yo no voy a conseguir trabajo por tal cosa”, “no hay oportunidades para alguien como yo”, “no voy a poder”...Cuidado con estas declaraciones porque al hacerlas estamos generando el contexto para que eso ocurra!!. Aunque pareciera que estamos describiendo la “realidad”, también estamos generándola!. Al declarar, por ejemplo, que no hay oportunidades para alguien como yo, mi predisposición a realizar acciones para conseguir trabajo será muy baja, por ende también lo serán mis oportunidades de conseguirlo.

Ya para terminar, te invito a que reflexiones sobre la siguiente pregunta: ¿Qué declaraciones podrías hacer hoy, que hagan una diferencia en tu vida?

Escuela de Coaching Profesional
www.coachingescuela.com.ar